HISTORIAS DE ÉXITO

"Un lugar donde aprendes sin importar tu nacionalidad o descendencia"
"Un lugar donde aprendes sin importar tu nacionalidad o descendencia"

Yuberki Joseph, nació en República Dominicana de padres haitianos. Como muchos de sus compatriotas, a sus 19 años ha sufrido las consecuencias de no tener documentación. Fue afectada en 2013 con la sentencia judicial retroactiva a 1929, donde más de 200, 000 personas con padres extranjeros fueron despojados de su nacionalidad, ya que no pudieron probar el status legal de sus padres, en su mayoría de origen haitiano, dando paso a una especie de limbo social.


Vive en Batey los Algodones en Puerto Plata, donde habitan muchos nacionales que al igual que ella son de procedencia haitiana, y que enfrentan cada dia la falta de oportunidades en una comunidad donde reinan la pobreza y la violencia.


“Todos nacimos en Puerto Plata, pero no tenemos documentación, solo un carnet que me dieron en el plan de regularización hace dos años”, cuando dice todos se refiere a sus 7 hermanos, 5 hembras y dos varones.


Con mirada tímida y triste cuenta que sus hermanas y ella tuvieron que abandonar en dos ocasiones la escuela, debido al maltrato y Bullying que recibían de sus compañeros por su descendencia, recibiendo insultos de todo tipo, “Como en mi sector no había escuela, debíamos caminar 10 kilómetros a pie para asistir a una, y como mis hermanas y yo tenemos esta descendencia siempre querían pelear con nosotros, nos decían muchos insultos y nos buscaban problemas”, dice Yuberki.


Sus padres no perdieron la esperanza de que ella y sus hermanos pudieran estudiar, la inscribieron nueva vez en la Escuela Madre Teresa de Calcuta en Montellano para que continuara sus estudios, y es en esta escuela donde una amiga le habla del proyecto de la USAID Alerta Joven -“A Ganar”-, ya su amiga había participado, y le contó de los beneficios, “ella me dio la fecha, hora y lugar, saque mi calendario lo anote, entonces el día que fueron captando yo me apunte”.


Buscaba respuestas a muchas situaciones que la perturbaban, “cuando entre al programa estaba deprimida, con el autoestima baja, pues habíamos pasado muchas situaciones de maltrato, nadie nos tomaba en cuenta”, expresa Yuberki.


Cuando entró a “A Ganar”, dice se sintió parte desde el primer día “encontré un hogar donde se aprende sin importar tu nacionalidad o descendencia”, y al igual que Yuberki, 22, 055 jóvenes han recibido capacitación técnica a través del proyecto de la USAID Alerta Joven, obteniendo habilidades especificas requeridas en el mercado laboral, recibiendo conocimientos de servicio al cliente, ingles intensivo y desarrollo personal, donde además se les instruye sobre salud sexual preventiva.


Motivada por la situación de promiscuidad que se vive en el batey, donde un gran porcentaje de las jóvenes entre los 14 y 15 años ya tienen hijos y esposos, decidió compartir lo aprendido con otros jóvenes, “me inscribí en otro programa como voluntaria, aquí le enseño a otros niños lo que me enseñaron a mi sobre prevención de VIH, también como no embarazarse a temprana edad, actualmente tengo asignado un grupo de 15 jóvenes”, expresa Yuberki.


El hecho de no tener documentos es un ancla muy pesada con la cual todavía debe cargar, “Aún con el carnet que me dieron nadie me quiere contratar, he ido a muchas entrevistas de trabajo donde pasó toda las pruebas pero al no tener documentos no me contratan”, cuenta Yuberki.

Esta situación no le ha impedido continuar sus sueños, ya está en 4to de bachiller, y sus planes son estudiar en la universidad, “Hay que tener fe en Dios y no desesperarse, yo sé que iré a la universidad”, dice Yuberki.

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“Aprendí a leer y ese es mi orgullo"
“Aprendí a leer y ese es mi orgullo"

El pequeño Rubén de 11 años, siempre se sintió menos importante que los demás por no saber leer, producto de esto su mecanismo de defensa era la violencia, según sus maestros en la escuela cada día con Rubén era una especie de ring de pelea, lo cual utilizaba como medio para expulsar su frustración por no comprender igual que los demás, “me sentía mal porque los demás podían leer y yo no, pensaba que yo era menos, entonces cuando me decían algo yo empezaba a pelear”.


Su falta de concentración y nivel escolar eran muy bajos, su entorno no contribuía a que ocurriera el cambio, pues reside en una zona descrita por el mismo como peligrosa, por las situaciones violentas que se dan, en el sector de La Ciénaga, en Cabarete.


Rubén vive con su madre y es el segundo de 4 hermanos, un niño de sonrisa tierna y ojos expresivos, cuenta que un día jugando con otros niños del barrio fueron entregando volantes para la inscripción del campamento de verano del Proyecto de la USAID Alerta Joven, para participar de un campamento de verano llamado “Estrellas de Verano”.


Decidió asistir al programa convencido que había encontrado otro lugar para sus travesuras, pues al final se trataba de un campamento de verano, la realidad es que era mucho mejor, ya que el programa utiliza de forma divertida el tiempo de vacaciones para nivelar y apoyar a sus beneficiarios para que no abandonen la escuela, enfocándose en reforzar áreas como la lectura y las matemáticas.


Como parte de este programa de retención escolar que desarrolla USAID con su proyecto Alerta Joven, 41, 632 jóvenes y adolescentes han logrado mantenerse en el sistema de educación, permitiéndoles completar su educación básica, para que luego puedan asistir y graduarse en la escuela secundaria.


Ahora está en 4to de primaria, y aunque esta dos grados por debajo del nivel que le corresponde, terminó el verano capaz de leer un libro entero, lo cual representó un enorme logro para un niño que no conocía sus vocales hace un año, nunca se imaginó las cosas que podría descubrir a través de la lectura, “Cuando llegue al programa no sabía leer, pero ahora me siento orgulloso y feliz porque he leído muchos libros.”


Desde que entró al programa su comportamiento frente a los demás cambió, su maestro lo identifica como un pequeño explorador y uno de sus mejores estudiantes “siempre está listo para aprender, tiene un deseo grande para todo lo que tiene que ver con leer”.


Su cambio de actitud es tan notable, que ya no hace caso a las provocaciones de sus compañeros o vecinos, “Antes cuando los muchachos me buscaban chismes yo les daba, ahora le hablo al profesor”, dice Rubén.


Le ha tomado tanto amor a la escuela, que cambio el orden de sus metas, ahora primero quiere estudiar en la universidad y después ser pelotero, “ahora lo que más me gusta es leer y compartir con mis compañeros, quiero estudiar idiomas en la universidad y después ser pelotero”.


“Ya he leído muchos libros, pero los que más recuerdo son el cementerio, el cielo se va a caer y un león en Cabarete”, expresa con alegría.

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“He cambiado mi futuro y el de mi bebé"
“He cambiado mi futuro y el de mi bebé"

Organización socia:

FPUM

Cuando Cristy Pérez conoció su embarazo sintió temor de lo que podría pasar con su futuro, “pensé que al tener un niño tan joven no podría seguir estudiando, me sentí frustrada porque muchas personas le dicen a uno que eso es un error o preguntan que si mis papas no me aconsejaron.”, cuenta la joven quien a sus 14 años tuvo que enfrentar esta situación.


Es la mayor de tres hermanos, y reside con sus padres en un populoso sector de Santo Domingo Oeste, llamado el Café de Herrera, conocido por sus angostas calles, y la situación de marginalidad y pobreza en la que la mayoría de sus habitantes conviven, expuestos a la falta de oportunidades y la delincuencia que les afecta.


Cristy, joven tímida pero de una gran sonrisa, forma parte de la estadística registrada en el año 2015 donde fueron realizados 34, 453 partos, cesáreas y abortos a niñas y adolescentes entre 10 y 19 años, es decir, el 27,35 % de todos los alumbramientos, de acuerdo con datos preliminares recogidos por el Ministerio de Salud Pública (MSP) de la República Dominicana.


Su relación con el padre del bebe terminó al cabo de dos años, y desde entonces ha tenido que criar junto a sus padres a su pequeño de 3 años, quien desde los dos meses enfrenta una enfermedad que ha afectado su sistema neurológico, impidiéndole hablar y caminar, teniendo Cristy que emplear su tiempo libre dándole las terapias en casa, pues no cuenta con los recursos económicos suficientes para costear el tratamiento de su hijo.


Con cabeza cabizbaja escondiendo las lágrimas que se asoman en sus ojos, cuenta que nunca perdió la fe de que estudiar sería la única salida para brindarle un futuro mejor a su pequeño hijo, es con esta creencia que conoce el proyecto de la USAID Alerta Joven, y recibe la visita de una de sus promotoras para el programa de reinserción escolar.


“Yo este año no iba a ir a la escuela porque yo no tenía quién me atendiera a mi niño pero cuando fueron a reclutar, me dijeron que ellos me brindaban el servicio de guardería gratuito mientras estudiaba y que me iban a ofrecer transporte, entonces, yo les dije que sí porque me interesa terminar el bachiller para después ir a la universidad”, expresa con una gran sonrisa Cristy.


El proyecto de la USAID Alerta Joven empodera a los jóvenes a través de la educación para que puedan aumentar sus oportunidades de desarrollo, priorizando su permanencia en el sistema escolar formal, logrando que al 2016 unos 3, 859 jóvenes dominicanos que habían abandonado la escuela regresaran a las aulas.


Ya han pasado tres meses desde que ingresó al programa de educación acelerada, el cual le permite hacer dos años al mismo tiempo para poder graduarse de bachiller, asiste a sus clases tres veces por semana, y adicional, Cristy recibe formación en habilidades de vida para reforzar sus conocimientos sobre comunicación asertiva, responsabilidad y manejo de las emociones.


El programa para adolescentes embarazadas y madres jóvenes entre 11 y 24 años de edad de sectores vulnerables, desarollado por USAID con Alerta Joven, les empodera para que aprendan un oficio a través de cursos técnicos vocacionales, y les motiva a terminar sus estudios de Básica y Bachillerato, mientras les cuidan sus bebes en 2 estancias infantiles (de 0 a 11 meses y de 1 a 4 años).


Con el programa también se les otorgan terapias psicológicas, las comidas principales y transporte, entre otros beneficios, “me siento muy bien con la ayuda que aquí me ofrecen porque no en todos los lados, yo voy a encontrar la facilidad de que de tan lejos me den el transporte y también me cuiden el niño mientras estudio”, dice Cristy. Ya no se siente deprimida por su condición de madre joven y soltera, “antes me sentía rechazada por los demás, ahora me siento orgullosa porque tengo una vida productiva e independiente”.


Su próxima meta es estudiar Ingeniería Civil, y está confiada en su capacidad para seguir hacia adelante, “participar en este programa ha sido una oportunidad para cambiar mi futuro y el de mi bebe, cuando me convertí en madre vi todas las puertas cerradas, pero con este chance que me están dando de encaminarme de nuevo, ahora lo que sigue es la universidad”, expresó la joven madre.

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El que quiere, puede
El que quiere, puede

Kevin Pérez tiene 18 años y vive en el sector Hermanas Mirabal en San Francisco de Macorís, donde la tasa de desempleo rondaba el 7.1% de acuerdo a un informe municipal realizado en el 2010 por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Pérez nos cuenta que su entorno es tranquilo ahora. “Antes era más peligroso porque habían puntos de droga, pero los delincuentes se mudaron”. Kevin es el menor de tres hermanos y actualmente reside con su madre y su sobrino.

“Antes de conocer el proyecto sólo iba a la escuela y en mi tiempo libre me la pasaba chateando y “hacienda coro” con mis amigos”. No obstante, expresa que siempre le interesó hacer algún deporte, por lo que solía jugar baloncesto y hacer ejercicios para ocupar la mente en algo y que no lo influencien con cosas negativas.

Conoció el proyecto a través de un amigo, quien le habló acerca de los cursos que ofrecía en alianza con Profamilia y le señaló que eran gratuitos. Como no tenía un empleo en ese entonces, decidió inscribirse en el de  Auxiliar de Almacén. Luego de esto, realizó una pasantía en el Almacén Eufemio Vargas, el segundo más grande del pueblo, donde no pudo quedarse como empleado fijo porque estaba finalizando el cuarto de bachillerato.

Esto no significó un obstáculo para él, ya que continuó llevando su currículo allí, con el fin de ser tomado en cuenta. Cuatro intentos después, decidieron darle una oportunidad en noviembre del año pasado. Con alegría en sus ojos, manifiesta que cumplirá tres meses como Ayudante de Despacho el próximo 27 de febrero, donde devenga RD$17,000 mensuales más comisiones por venta.

“Alerta Joven me enseñó muchas cosas, entre ellas a ser empático y solidario. De no haber conocido el proyecto hace un año exactamente, estuviese haciendo nada, chateando y buscando trabajo. Mi recomendación para aquellos que no conocen del proyecto es que  den un  paso adelante y se acerquen a él; que se preparen y aprovechen la oportunidad”.

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Claraluz: de oruga a mariposa
Claraluz: de oruga a mariposa

Organización socia:

Sur Futuro

 

Claraluz Pimentel es una joven de 24 años que reside en el sector Barrio Chino en Haina, el cual describe como tranquilo, ya que los jóvenes están en la escuela la mayor parte del día, debido a la tanda extendida y cuando salen de allí se dirigen a sus hogares a hacer sus tareas o practicar algún deporte.

Cuando estaba realizando su tesis de grado para obtener la licenciatura en  Psicología Escolar, su hermana, quien es beneficiaria de Alerta Joven también, la motivó a tomar el curso de Formación Humana que ofrecía el proyecto, de modo que conociera personas con quienes intercambiar ideas y aprovechar el tiempo.

Como se aprecia en la imagen, esta joven vende ropa, accesorios y productos de belleza tanto en su casa junto a su hermana, como a domicilio. Nos cuenta que muchas veces han ido de casa en casa vendiendo ropa con la maleta cubierta de fundas bajo la lluvia. Su próximo plan es tomar un curso de costura para confeccionar atuendos originales.

“El proyecto cambió mi vida porque me permitió conocer personas con distintas costumbres y hábitos sin discriminarlos. Asimismo, me dio un giro positivo, ya que cuando no tenía la mente ocupada surgían muchos pensamientos negativos; cuando haces el curso te enfocas en hacer nuevos proyectos, seguir adelante y concretizar lo que quieres. En el futuro me visualizo con una fundación, educando a niños y adolescentes, sin importar su situación, para que sean personas de bien en el mañana y compartan ese conocimiento con los demás”.

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Edinxon De La Rosa
Edinxon De La Rosa

Organización socia:

Children International, Santo Domingo Este

Indicador de resultado del proyecto:

Aumento de Empleo para la Juventud

Edinxon De La Rosa es un joven de 24 años nacido en San Juan de la Maguana. Se mudó al gran Santo Domingo y vive en la comunidad Los Tainos, Mendoza. Tiene dos hijos, uno de tres años y otro de ocho meses. Su situación económica lo llevó a contactar al presidente de la Junta de Vecinos de su barrio para solicitar empleo. Este señor lo refirió al proyecto Alerta Joven. 

Al entrar en contacto con la organización socia Children International, se incribió en un curso de abastecimiento y exhibición. Su asistencia fue excelente y luego del curso hizo una pasantía en el Supermercado 100% en la Av. Charles de Gaulle en Santo Domingo. Su supervisor le felicitó por su trabajo y lo están considerando para contratarlo en la compañía. 

Asimismo, realizó un curso de Emprendimiento con el fin de iniciar su propio negocio. Preparó un plan de negocios y lo presentó en la Feria de Emprendimiento al finalizar el curso. Su negocio ¨El Crustáceo Cascarudo¨ ganó el cuarto lugar en la competencia.

Hoy en día tiene su negocio de hamburguesas y chimis con el dinero que obtuvo del premio. También planea concluir sus estudios para darle una mejor vida a su esposa e hijos. Edinxon está agradecido de la intervención de Alerta Joven y le exhorta a los jóvenes de su comunidad que se unan, que se preparen académicamente y sean mejores ciudadanos, padres y amigos. 

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Junior Emilio Soto
Junior Emilio Soto

Organización socia:

Children International Boca Chica

Indicador de resultado del proyecto:

Acceso a prevención de salud de calidad y servicios de atención médica mejorados

Junior Emilio Soto, un joven de 21 años de edad fue identificado por la organización Children International como parte de la población con más riesgo debido a su estilo de vida y experiencias. Este joven consumía drogas y tenía relaciones sexuales sin protección con hombres.

Su interacción inicial dentro del programa de Alerta Joven estaba marcada por una conducta inadecuada, falta de respeto y lenguaje abusivo. No acataba las normas de interacción social; manipulaba y obstruía las actividades grupales y las clases.

Su primer logro significativo fue involucrarse en actividades promocionales de Alerta Joven lo que le permitió un acercamiento gradual y ganarse la confianza de sus compañeros del proyecto de Santo Domingo Este.

Más tarde, tuvo un cambio gradual de actitud que resultó en su inscripción y participación activa en un curso de Emprendimiento y talleres de Habilidades Para la Vida y prevención de ITS. Este avance se le atribuye a las entrevistas motivacionales para mejorar el comportamiento utilizadas por el staff de Children International como fueron aprendidas durante los talleres de Cicatelli.

Junior también tomó parte en un curso técnico vocacional de Ensamblaje y Reparación de inversores, donde sus compañeros le reconocieron por su excelencia académica y sus méritos. La USAID - Alerta Joven / Children International le otorgó un inversor como parte de la inversión de capital necesaria para iniciar su propio negocio. Además de esto, trabaja como concho a medio tiempo.

Se ha visto una mejora significativa en su comportamiento en cuanto al uso de drogas. Junior ahora es más asertivo y exhibe una autoconfianza mientras trabaja hacia el futuro. Como resultado del apoyo, entrenamiento y orientación recibida, está enfocado en mantener un estilo de vida más saludable, alejándose de las drogas y mejorando sus relaciones con los demás.

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Juan Carlos Fernández Almánzar
Juan Carlos Fernández Almánzar

Organización socia:

UCNE

Indicador de resultado del proyecto:

Aumento de Empleo para la Juventud

“Nací en una zona rural llamada Atabalero, cerca de la ciudad de San Francisco Macorís. Le agradezco a Dios el poder vivir con mis padres y mi hermana. 

Completé mi educación inicial en la escuela Juan Bosch en el Ensanche Espínola. Comencé a tomar clases a través del programa de radio Santa María luego de que inicié a trabajar en un taller de mecánica ganando RD$6,000 al mes. Durante este tiempo mi vida era diferente porque trabajaba y ganaba muy poco para ayudar a mis padres. Entre el 2013 y 2014, tomé un curso de informática gracias a Alerta Joven. Este curso me ayudó a conseguir un mejor trabajo en la Universidad Católica Nordestana (UCNE) como granjero ganando RD$9,000. En el 2015 reingresé a la escuela donde terminé el séptimo y octavo curso. Actualmente estoy cursando mi primer año de bachillerato.

Cuando trabajaba en el taller de mecánica estudiaba en la mañana y trabajaba en la tarde. Se me abrieron muchas puertas luego de tomar el curso en Alerta Joven. Luego de conseguir el trabajo en UCNE pude ahorrar y comprar un motor para ir al trabajo. Mi vida ha cambiado para bien. Antes, si necesitaba un abrigo se lo pedía a mi mamá, ahora le puedo dar uno a ella. Muchas veces quise salir con mis amigos y no podía porque no tenía dinero. Ahora salgo y pago con mi propio trabajo; gracias a mi empleo, puedo ayudar a mis padres a pagar el préstamo que tomaron para construir su casa.

Le agradezco al proyecto Alerta Joven y la USAID por darle la oportunidad a jóvenes como yo, que necesitan una mano amiga para seguir adelante. También quiero agradecerle al Lic. Florencio De La Cruz quien me motivó a ser ejemplo para otros e incentivarlos a estudiar y trabajar para alcanzar el futuro que todos queremos.”

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Hacerlo mal no es una opción
Hacerlo mal no es una opción

Organización socia:

Children International Boca Chica

Indicador de resultado del proyecto:

Aumento de Empleo para la Juventud

Sandra Karina Pérez tiene 19 años y es la menor de cinco hermanos. Su madre María Onelia Ledesma trabaja como conserje y su padre Garibaldi Pérez es obrero y albañil.

Su madre se mudó a Santo Domingo con sus cinco hijos hace 10 años debido a la pobreza en que vivían y la falta de oportunidades en Duvergé. Hace nueve años se establecieron en Valiente, Boca Chica. En su comunidad no hay oportunidades para la juventud, no hay seguridad pública y la mayoría de los jóvenes están rodeados de vicios, desempleo y en muchos casos adolescentes embarazadas.

Sandra expresa: “Hace dos años decidí hacer la diferencia cuando me di cuenta de que mi círculo de amigos iba por el camino equivocado. En ese entonces pensaba que la única forma en que podía ser alguien era haciendo lo malo, consiguiendo dinero fácil como todos los demás. Un día fui a una charla de Alerta Joven en la escuela; en ese momento mi percepción acerca de las oportunidades cambió gracias a la puerta que se estaba abriendo para la juventud.

Empecé tomando el curso de Secretariado en Children International. Luego cursé uno de Emprendimiento y decidí buscar trabajo. Gracias a una pasantía que hice en el parque acuático Los Delfines tengo experiencia laboral.

No ha sido fácil, pero luego de la gran oportunidad que nos ha dado este proyecto, tengo un antes y un después. Mi después está lleno de oportunidades, éxitos y esperanza de convertirme en una supervisora de renombre en mi país. Ahora soy promotora de oportunidades para la juventud de Valiente, mi comunidad. Cada vez que tengo el chance de hablar con mis amigos los invito a Alerta Joven. Los mantengo informados de los cursos y las cosas positivas que nos ofrecen. Hacerlo mal no es una opción; prepararme y luchar para superarme es una decisión que he tomado y quiero que mis amigos la tomen también.”

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Ana Cristina Paulino
Ana Cristina Paulino

Organización socia:

Children International

Ana Cristina dejó la escuela por decisión propia a los 12 años desde el momento en que le diagnosticaron cáncer de mama a su madre. Vive en Boca Chica con ella y su hermano menor. En la actualidad, con 14 años, ha tenido que asumir el papel de adulta vendiendo carnes junto a ella para sustentarse y poder comprarle los medicamentos quincenalmente.

Nos cuenta que antes de esa situación tenía una vida normal; iba a la escuela, se sentía muy bien, hacía los quehaceres del hogar, compartía con su madre, iban al campo, paseaban y hacían cena juntas.

“Cuando mi madre empezó a enfermarse sentía que le dolía un seno, por lo que un día fuimos al hospital con mi ex padrastro, donde le dieron el diagnóstico. Cuando me dieron la noticia me sentí muy mal porque no entendía de qué se trataba y pensé que mi madre se moriría. Desde ese momento empecé a preocuparme y no pensaba en nada más que eso, aun mi ella diciéndome que no me preocupara y siguiera estudiando. Un día le dio un dolor muy fuerte, y yo estaba en la casa preocupada porque no había llegado, más tarde me dijeron que estaba en el hospital porque le extirparían un seno. Fue ahí cuando dejé la escuela para poder atenderla, ya que mi abuela no mostraba mucha disposición. Yo la bañaba, le hacía sopa y mi hermanito le hacia el desayuno mientras yo estaba en la escuela”.

Ana es la mayor de ocho hermanos, de los cuales seis viven con su padre y su madrastra frente a su casa. “Mi padre nos da 1,000 pesos quincenalmente, lo cual no ayuda para nada, razón por la cual mi madre trabaja tanto”.

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Briam Álvarez
Briam Álvarez

Organización socia:

Children International

Indicador de resultado del proyecto:

Incremetar la documentación juvenil

Briam es un joven que vive en situación de vulnerabilidad en La Caleta, Boca Chica. Con apenas 23 años de edad ha tenido que superar varios obstáculos en su vida, uno de ellos fue la muerte de su padre en el 2011 y desde entonces ha tenido que sustentar económicamente a su madre y sus dos hermanos.

Al enfrentarse a la realidad, se dio cuenta de que no había concluido ningún curso técnico, debido a que era rechazado por no tener un documento de identificación. “Buscando una alternativa viví un año en el barrio en las esquinas sin trabajar o estudiar, reuniéndome con personas que han delinquido. Un día en la esquina de mi casa se tiró la DNCD, me subieron a la patrulla y me mandaron a la cárcel por dos años  y medio, privándome de mi libertad. Duré todo ese tiempo para salir porque no tenía un acta de nacimiento y yo no era nadie para el sistema; durante ese tiempo me sentía deprimido, sin voluntad de superación, me sentía una basura.

Cuando logré salir de la cárcel me enfrenté de nuevo con la cruda realidad, ahora peor porque tenía una ficha en la policía. Aunque no tenía identificación, mis vecinos conocían mi historia y comenzar desde cero me fue muy difícil.

Un día una líder comunitaria de Children Internacional llamada Wendy fue a casa de mi tía a presentar un proyecto llamado Alerta Joven y estuvo explicándole el perfil de los jóvenes que necesitaba, en ese momento mi tía empezó a llorar y fue cuando decidí salir de la habitación y decirle a esa señora que yo era el joven que andaba buscando.

Cuando Wendy me explicó los beneficios del proyecto vi una luz en el camino. Me llevó a la oficina, me inscribí en un curso de gondolero y me certificaron a pesar de no tener un acta de nacimiento e inmediatamente me refirieron al componente de documentación. Desde entonces hemos estado gestionando mi acta de nacimiento.

Cuando finalicé el curso y vi el certificado me sentí orgulloso de mí mismo, porque gracias al esfuerzo del equipo de Alerta Joven me dieron la oportunidad que nunca había tenido. Mejor aun cuando fui elegido para hacer una pasantía y me fijaron en el trabajo como gondolero de la empresa Almacenes Cristo Viene de mi comunidad con un sueldo de 10,000 pesos.

El proyecto Alerta Joven no sabe lo que significa para mí, nadie nunca me había dado esta oportunidad y hoy tengo aspiraciones de continuar mis estudios, realizar otros cursos técnicos  y buscar un mejor o nuevo empleo para ser un joven productivo y de bien.

Gracias a USAID, ENTRENA  y Children Internacional por abrirme esa oportunidad y convertirme en lo que soy hoy, un hombre de bien”. 

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Alerta Joven fue mi salvación
Alerta Joven fue mi salvación

Organización socia:

Profamilia

Indicador de resultado del proyecto:

Incremento de empleo para jóvenes

Dianmi Ortíz es una joven de 18 años residente del barrio Lotes y Servicios III de Sábana Perdida. Es la mayor de tres hermanos y vive con sus padres.

“Antes conocer a Profamilia no tenía actividades extracurriculares, por lo que solo iba a la escuela. Tenía una venda en los ojos, estaba en una burbuja, sabía las cosas superficialmente. No conocía la situación que atravesaban muchos jóvenes por falta de conocimiento”.

En cuanto a su barrio, expresa que está más tranquilo que antes, no obstante, aún se ingiere mucho alcohol, ocurren atracos, hay prostitución y se trafica droga. Ahora las calles están asfaltadas pero la luz se va mucho. “Yo no salía de mi casa, porque el barrio era caliente. Yo era tímida, no muy sociable.

Conocí a Alerta Joven a través de una multiplicadora que me trajo a Profamilia y me dijo que necesitaban más multiplicadores. Cuando vine el primer día me interesé bastante al enterarme de qué se trataba el proyecto. Las charlas de salud sexual me han ayudado bastante. Hice el curso de decoración y organización de eventos (Globoflexia), el cual me ha permitido organizar varias fiestas que me dejan una ganancia de 3,000 o 4,000 pesos, dinero que ahorro para mis estudios. El mes próximo montaré otra.

Más que todo, el proyecto me ha permitido ayudar a otros jóvenes, entre ellos mis amigos, que es lo que más me interesaba. Si no hubiese conocido a AJ estuviera en el limbo. A través del taller de historias de vida, pude superar un trauma emocional que tuve por mucho tiempo y seguir adelante. El proyecto fue mi salvación porque conocí a muchas personas valiosas que me daban mucha información necesaria”.

Al preguntarle qué quiere estudiar y dónde, nos respondió que Economía en la UASD o UTESA, ¡Éxitos para ella!

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Volví a nacer
Volví a nacer

Organización socia:

Profamilia

Indicador de resultado del proyecto:

Incremetar la documentación juvenil

Sory Marcelo es una joven de 18 años residente del barrio Los Casabes, perteneciente a Los Guaricanos. Vive con su padre, su madrastra y tres medios hermanos, no obstante, su relación con su madre es positiva.

Su entorno está compuesto por casas de madera y cemento, pocas de zinc y calles semi asfaltadas. El vertedero está seco, por tanto el servicio de recogida de basura es casi un mito; sólo reciben ocho horas de luz diaria y el agua es una ilusión óptica, por lo que hay que comprar un tanque diariamente, el cual cuesta 50 pesos. Los negocios aledaños son informales, dígase bancas, colmados, peluquerías, centros de uñas y tiendas de repuestos.

Nos cuenta que antes de conocer a Alerta Joven tenía una vida normal, excepto por el hecho de que no tenía documentos, siendo objeto de burla de sus amigos. La excusa de sus padres era que no había dinero para ese papeleo, lo que la hacía sentir mal porque veía que sí había para otras cosas.

“Mi vida era muy difícil, porque mis amigos que sí tenían documentos me decían que yo no existía para la sociedad, lo que afectó mi vida emocional. En la escuela me decían que no podía pasar de curso porque no tenía documentos, lo que ponía en duda si seguiría estudiando o no, lo cual me resultaba angustiante.

Una maestra de mi escuela me ayudó por mi buen rendimiento académico a completar el octavo curso y poder tomar las pruebas nacionales. Conocí el proyecto cuando estaba en bachillerato, un día que llené la encuesta y se dieron cuenta de que no tenía documentos; fue ahí cuando desperté su interés. Las facilitadoras del proyecto, Joanna y Fior, me contactaron para iniciar la gestión de mis documentos, lo cual se demoró un año. Mientras tanto, no podía ingresar a la universidad; me dieron mis documentos en abril, dos meses antes de las pruebas nacionales. Esos fueron dos meses de llanto, porque pensé que llegaría el día de las pruebas y no tendría mis documentos. Cada vez que íbamos o llamábamos a la Junta Central Electoral de Barahona nos decían “no todavía”, los cuales me caían como un golpe al oído.

Recuerdo aquel día que estaba en mi casa y Joanna me llamó para darme la noticia de  mi cedulación. Mi reacción instantánea fue salir a la calle a gritar y llorar de emoción, mi madrastra y los demás me preguntaron qué me pasaba al verme tan eufórica. Cuando me vi con la cédula en las manos no me lo creía, la besaba una y otra vez de la emoción, sentí que volví a nacer. Inmediatamente tomé las pruebas nacionales de 4to de bachillerato, apliqué para realizar cursos técnicos e ingresé a la universidad.

Ahora quiero terminar mis estudios para luego conseguir un trabajo formal y poder darle a mis padres lo que ellos no pudieron darme. Los cursos que imparto en la actualidad son de ITS, Uso del condón, Embarazo en la adolescencia, Género, entre otros. Quisiera que todos los que estén atravesando la misma situación que yo puedan tener la oportunidad de conseguir sus documentos.

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Ya no hay excusas para no estudiar
Ya no hay excusas para no estudiar

Organización socia:

Children International Boca Chica

Indicador de resultado del proyecto:

Incremetar la documentación juvenil

Miguel Ángel Evangelista, un joven de 24 años residente de la comunidad de Mendoza en Santo Domingo Este, veía como cada día se alejaba la posibilidad de continuar sus estudios y optar por un empleo digno, ya que no contaba con un acta de nacimiento para poder reinscribirse en la escuela, y cuando intentaba conseguirla terminaba siendo estafado. Miguel Ángel es el tercero de cuatro hermanos, con quienes vivía junto a su madre, hasta que un día decidió abandonar su hogar, alegando que necesitaba vivir en libertad.

Esta decisión le trajo como resultado más pobreza y acercamiento a su cruda realidad. No obstante, siempre mantuvo el deseo de terminar sus estudios con el fin de lograr sus metas y romper el círculo de pobreza que lo rodeaba. Un día se acercó al programa de Documentación del proyecto Alerta Joven Santo Domingo, quienes junto al Ministerio de Educación y la Junta Central Electoral, con el apoyo de instituciones como las nuestras, a saber USAID/Entrena y Children International, le ayudaron a obtener su acta de nacimiento.

Hoy día, Miguel Ángel, posee una autoconfianza y autoestima que no hubiese imaginado en sus días oscuros, lo que le permitirá regresar a la escuela que ya tiene identificada, la cual lo acercará a concretar sus sueños a través de la educación que recibirá.

Sus ojos brillan de alegría y sus manos tocan con emoción un documento que para algunos puede parecer sencillo pero para él lo es todo. “Ya no hay excusas para no estudiar”, expresó con una sonrisa en su rostro y un agradecimiento infinito por la ayuda recibida en su proceso de documentación.

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Maria Mercedes: Registrando Progreso
Maria Mercedes: Registrando Progreso

Organización socia:

Children International Santo Domingo Este

María Mercedes Del Rosario es una joven de 17 años y sin documentos de identificación legal. Esto limita su acceso a las oportunidades de educación formal. Ella es la segunda de cinco hermanos y hermanas, y es también una madre adolescente de una pequeña hija. Ella vive en condiciones de pobreza extrema con sus padres en la comunidad de Mendoza, Santo Domingo Este.

María estaba preocupada por su futuro y el de su hija, que también carecía de un certificado de nacimiento. Ella no tiene los recursos financieros necesarios para obtener los documentos legales que ella y su hija necesitaba. María Mercedes entiende que el no tener estos documentos se cerrará las puertas a la educación que necesita para obtener un empleo ya su vez cambiar su situación y mejorar su calidad de vida.

La USAID - Alerta Joven / Proyecto Internacional Children ha identificado casos de jóvenes indocumentados a través de sus visitas a domicilio y ha apoyado el proceso de obtención de los certificados de nacimiento junto con el apoyo emocional y espiritual.

Hoy en día, María Mercedes y su hija han obtenido sus certificados de nacimiento. Ella está dando apoyo y orientación a varios de sus hermanos, que también están tratando de obtener certificados de nacimiento. Por el momento se les ha ayudado a inscribirse en la escuela. María Mercedes se ha convertido en un multiplicador de los jóvenes voluntarios Alerta Joven para los programas de educación. También ha completado un curso técnico / profesional en funcionamiento electrónico de la caja registradora.

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